Historia del Abanico


El abanico, tal y como lo conocemos hoy, sirve para dar o darse aire, pero el origen de este utensilio, es incierto. Sabemos con certeza que los abanicos fueron empleados por egipcios, babilónicos, persas, griegos y romanos, pues estos pueblos dejaron abundantes reproducciones de este instrumento en sus representaciones artísticas.


Los abanicos egipcios eran de gran tamaño, fijos y de forma semicircular, de plumas y de largos mangos.
Los griegos tenían abanicos de varias clases: el misoba, el ripis y el psigma; constituyendo para las mujeres atenienses el cetro de su hermosura.
Por su parte, los romanos lo denominaban flabelo, y lo utilizaban para espantar moscas.


En china la tradición del abanico es milenaria, remontándose a tiempos del emperador Hsien Yuan.
Sin embargo en Oriente “la constancia arqueológica más temprana se remonta al siglo VIII antes de Cristo para el abanico en China y al siglo IX(877 después de Cristo) para el abanico plegable en Japón.


También conocido por incas y aztecas, pues entre los presentes de Moctezuma a Hernán Cortés figuraban seis abanicos de plumas.
En España, las primeras referencias del abanico aparecen, en la Crónica de Pedro IV de Aragón (siglo XIV), en la que se cita como oficio de los nobles que acompañaban al rey “el que lleva el abanico”. Conviene decir que estos abanicos eran rígidos y de forma redondeada.


Entre los presentes de Colón a Isabel la Católica al regreso de su primer viaje a América, figuraba un abanico de plumas.
En el siglo XVIII, España, es el centro productor donde parece ser que existía un gremio de artesanos abaniqueros.


En 1802 existe en Valencia una Real Fábrica de Abanicos, destacando esta comunidad a nivel europeo en la industria abaniquera.


En el siglo XX, la producción de abanicos valencianos experimenta un gran auge hasta el paréntesis de la guerra civil, iniciándose después de la contienda un proceso de recuperación con centros en Valencia., Godella y Aldaya que, en 1983, sumaban cuarenta fábricas.

 

Lenguaje del abanico

Y no podemos olvidarnos del lenguaje que utilizaban antiguamente, a continuación unos cuanto códigos:

DUDO DE TI, apoyar el abanico en los labios por la parte superior.
HAS CAMBIADO, dejarlo deslizar sobre la frente.
TE ODIO, arrojarlo con la mano.
TE QUIERO, dejarlo deslizar por la mejilla.
TE QUIERO MUCHO, balancear deprisa el abanico.
TE QUIERO CADA DIA MÁS, pasar el dedo por las varillas o abrir tres varillas sólo.
ESTOY COMPROMETIDA, abanico cerrado y suspendido en la mano izquierda.
TE AMO, apoyarlo sobre el corazón.
ERES CRUEL, abrirlo y cerrarlo.
ESTOY CASADA, abanicarse despacio.
ESTOY COMPROMETIDA, abanicarse deprisa.
BÉSAME, apoyar el abanico en los labios.
ESTOY SOLA, abierto, tapando la boca.
DESEO HABLARTE, contar las varillas.
¿ME QUIERES?, Presentarlo cerrado.

Esta es una pequeña representación de este lenguaje tan singular.

Y sólo recordar que el abanico, es un complemento de feminidad de la mujer, en el que todas, deberíamos llevarlo con nosotras.

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